Sobre mí

Soy un puente entre mundos: el código y la metáfora, el vector y el verso.

Ingeniero de Sistemas con una Maestría en Gestión de Datos y más de 20 años de experiencia en entornos de alta complejidad en TI, ubicado en Cota, Cundinamarca, Colombia. Mi trayectoria profesional ha evolucionado en el cruce entre la arquitectura tecnológica, la ética de los datos y la inteligencia artificial aplicada —un espacio donde la precisión técnica se encuentra con el propósito estratégico.

Mi formación como ingeniero me dio las bases para comprender la tecnología en su nivel más fundamental; mi experiencia me ha permitido escalar ese conocimiento hacia arquitecturas empresariales sólidas. He liderado iniciativas en:

  • Desarrollo de software y arquitectura de sistemas: diseño de soluciones robustas, desde aplicaciones empresariales hasta plataformas inteligentes basadas en IA.
  • Arquitectura empresarial y alineación de TI con objetivos de negocio.
  • Ciencia de datos, analítica y Big Data, transformando información en inteligencia accionable.
  • Inteligencia Artificial aplicada: modelos de lenguaje grandes (LLMs), agentes autónomos, generación aumentada por recuperación (RAG) y el Model Context Protocol (MCP) como marco para garantizar coherencia, intencionalidad y trazabilidad en flujos de decisión de agentes.
  • Automatización estratégica de procesos, integrando sistemas heterogéneos con criterios de eficiencia, transparencia y escalabilidad.
  • Gestión multiplataforma y multicloud, con enfoque en resiliencia, gobernanza y seguridad por diseño.
  • Seguridad de la información, privacidad y confidencialidad, con compromiso ético en el manejo de datos sensibles y cumplimiento normativo.

Pero mi curiosidad va más allá de lo cuantificable. Paralelamente a mi carrera técnica, mantengo una constante práctica en el arte y la poesía —no como una evasión, sino como un diálogo necesario. He creado obras que exploran la tensión entre lo estructurado y lo efímero, entre algoritmo y emoción, entre datos y silencio. Mi poesía —como mi trabajo en IA— busca patrones ocultos, no solo en los datos, sino en la conciencia, en el tiempo, en lo que late entre las palabras.

Para mí, el arte es una forma rigurosa de pensar. Escribir un poema es como diseñar un sistema: exige precisión, intención y armonía. Ambos son actos de construcción simbólica. Y en ese cruce —entre código y metáfora, entre vector y verso— encuentro mi voz más auténtica.

También juego al tenis, no como deporte, sino como diálogo entre el cuerpo y el tiempo. Cada movimiento es intención, equilibrio, presencia. Y en ese vaivén de impactos y respiración, aprendo que la claridad no se impone: se entrena, se espera, se vive.

Soy, entonces, un puente entre dos mundos que muchos mantienen separados, pero que yo insisto en unir: el mundo de los datos que miden, y el mundo de los poemas que revelan. Porque la tecnología más humana es aquella que sabe escuchar al silencio. Y el arte más profundo, como un buen modelo de IA, también aprende de los patrones ocultos del alma.

Paralelamente a mi trabajo en tecnología, escribo Evangelio del Otro Cielo, un libro que habita los umbrales entre lo visible y lo invisible. Busca nombrar lo innombrable —trazar una geografía del alma donde el silencio no es vacío, sino un don devuelto al abismo.