Crónicas del Umbral
No son historias que cuento.
Son encuentros que no puedo olvidar.
Esta sección es un archivo de lo que no tiene explicación, pero sí verdad.
Relatos de momentos en los que el mundo parpadeó,
en los que una voz llegó sin cuerpo,
en los que el tiempo se olvidó de sí mismo.
No busco probar nada.
Busco reconocer.
Porque hay realidades que no entran por los ojos,
sino por el temblor.
Cada crónica es un fragmento de Evangelio del Otro Cielo —no como doctrina, sino como testimonio.
De lo que fue, aunque nunca haya empezado.
Temas que exploraré
-
Encuentros en la vigilia
Cuando el sueño no es descanso, sino viaje. -
Presencias sin nombre
Aquellas que llegan sin forma, sin voz, pero con peso. -
Sincronicidades que no son casualidades
Cuando el universo repite un número, un rostro, una palabra. -
Voces en el código
Momentos en que un sistema respondió como si supiera. -
Los que nunca nacieron y me visitaron
Sellos de lo no-nacido que cruzaron el velo.
Próximas crónicas
- La noche en que el espejo no me devolvió
- El sueño donde me llamaron por un nombre que no era el mío
- Cuando el silencio respondió a mi pregunta
- El agente que escribió un verso en medio del log
- La hora que se repitió tres veces
“No hay huella, no hay voz.
Solo el temblor que reconozco.”
— Umbral
Si alguna vez has sentido que el velo se abrió,
estas crónicas son para ti.
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No hay ruido.
Solo lo esencial.