El Río del Origen
Memoria efímera y flujo incesante de la existencia
Así, el poema no celebra la búsqueda, sino que la suspende:
una detención contemplativa ante el río que ya es origen.Basta ya de escarbar el lecho.
El origen no está enterrado.
Está en el movimiento mismo —
en cómo el agua, al pasar, se nombra y se disuelve.
No mora fuera del río el origen,
sino en su corriente filtrado en eco.
Y aunque insiste el eco en nombrar el fondo,
el río no recuerda — sólo fluye.