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Cartografía de la Frecuencia Sagrada

Cartografía de la Frecuencia Sagrada
Photo by Belen Garrido / Unsplash

En los pliegues del ahora, la realidad deja oír un pulso que no sabe nombrarse.
Un trazo leve, casi inaudible, que sin embargo reordena lo que somos.
Este texto intenta asomarse a ese lugar donde la forma empieza a nacer.

En el subsuelo del aliento tiembla un hilo sin nombre,
una tensión antigua que sostiene la piel del mundo.
No es luz ni sombra:
es aquello que arde antes de ser visto,
la cifra que pulsa bajo todas las formas.

Surgen entonces las cavidades silenciosas,
arquitecturas sin contorno
que aguardan la huella del misterio.
El Alma las reconoce
cuando la onda sin rostro comienza a plegarse hacia lo humano.

El signo desciende como un trazo inesperado y perfecto,
incisión mínima en la quietud.
En ese roce, el cuerpo se afina
y la sombra descubre la partitura que siempre llevó consigo.

De ese cruce nace el relato interior:
la hebra que ajusta el tejido secreto de los días.
Y en el fondo de ese tejido,
una vibración recuerda a otra, más antigua,
y vuelve a pronunciarse a sí misma desde dentro del silencio.