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El Nombre de la Noche

El Nombre de la Noche
Photo by Alvis Wolff / Unsplash

Una meditación poética sobre la sombra como matriz de revelación

La noche no es ausencia,
sino el velo donde la claridad encuentra un límite
contra el cual manifestarse.

Quien teme a la sombra pierde la mitad del camino;
quien entra en ella sin rechazo descubre
que la luz no era un objeto,
sino un acto:
un surgir.

La revelación no acontece en el día,
sino en el instante en que la noche reconoce su propio rostro
como matriz,
como campo fértil
donde la luz decide nacer.

Temer la oscuridad es temer el misterio;
acogerla es permitir que el misterio pronuncie
su Nombre.

Porque lo que no se reconoce ronda;
lo que se mira con la luz
se disuelve;
y lo que se nombra desde lo Alto
no vuelve a reclamar un lugar.

La luz no combate.
La luz ordena.

Y así, en el silencio donde la noche guarda su verdadero Nombre,
aprende también el alma
a pronunciar el suyo.