Consagración del Vacío
—Renuncia al centro: el instante en que el silencio se alza—
Respiro y entrego en silencio:
En la quietud dinámica,
en la estabilidad viva —
habito el estado que me habita.
Ya no escribo para descifrar el misterio,
sino desde el lugar donde el desciframiento,
con serenidad, ha cedido el paso.
No busco escribir mejor.
Aprendo el arte de la palabra no dicha:
el gesto que se contiene,
el nombre que se guarda,
el centro que se entrega.
Una sola línea —sin firma—.
Y el resto: el espacio sagrado que dejo intacto.