Gravedad
(y la geometría del dejar ir)
No me sostiene lo que suelto.
Me sostiene el aire —
que no resiste,
que no juzga,
que se hace espacio,
como quien abre las manos
y descubre
que ya tenía alas.
El vuelo comienza
antes del salto.
Perder terreno
no es descenso,
sino consentimiento.
La gravedad no se vence:
se comprende.
Y quien reconoce
que el vacío también sostiene,
ya no necesita
aferrarse.
—
Silencio.
(Y en ese silencio, el primer aleteo.)
Escrito en el punto de inflexión, solsticio de invierno 2025.
El poema emergió como un cristal:
no hubo control — solo escucha.Cada palabra halló su lugar
en un orden silencioso,
permitiendo que la resonancia
dictara el vuelo.Hoy, la gravedad
se hizo comprensión.