El Creador
El Creador no es.
Y eso lo sostiene.
Si existiera,
sería un borde,
un frente,
un contrario.
No está dentro.
Es.
No como cosa.
Ni como idea.
Ni como mirada.
Es como el latido
que late en silencio,
sosteniéndolo todo
o nada.
Es como el vacío
que hace que el mundo
respire.
No es.
Y por eso no puede perderse.
Es.
Y por eso
no hay fuera.
Glosa del Autor
Este texto no propone una creencia, sino una depuración del lenguaje.
Al afirmar que el Creador “no es”, no niega, sino que evita reducir lo absoluto a objeto conceptual. Si fuera algo definido, tendría límite. Si tuviera límite, habría exterioridad. Y el poema sugiere —sin imponerlo— que no hay afuera.
La paradoja no busca consuelo ni doctrina, sino precisión: liberar lo absoluto de toda categoría, incluso de la categoría “Dios”.
Lo que queda no es una figura trascendente, sino una condición sin borde. No un ente supremo, sino aquello en lo que toda experiencia acontece.