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El Vacío que nos Habita

El Vacío que nos Habita
Photo by Matthew Henry / Unsplash

Cuando el pensamiento alcanza el borde del silencio y el alma reconoce un origen más antiguo que las palabras.

El vacío no es ausencia que se alarga,

sino el borde

donde el pensamiento abandona sus límites.

Ni luz,

ni sombra.

Solo el umbral

del silencio anterior.

Como mirar una pupila sin reflejo,

hundirse en una negrura sin nombre,

donde la palabra se desprende

de sí misma

y el silencio recoge

lo que nunca fue dicho.

Allí,

donde el cálculo se quiebra

y la razón pierde sus contornos,

algo antiguo despierta.

El alma toca su origen

sin saber si llega

o si siempre estuvo allí.

Más allá del número,

más allá del nombre,

el cielo susurra

en una lengua de raíz.

Y por un instante,

comprendemos:

no era el vacío

lo que nos habitaba.

Éramos nosotros

quienes habitábamos

su silencio.